miércoles, 16 de septiembre de 2009

Merda d'artista


A veces encontramos reunidos en una sola persona todos los vicios, defectos y manías del hombre de genio, sin que por ningún lado se insinúen las aptitudes correspondientes.

Quizá lo que llamamos inspiración es sólo un cambio en la temperatura de la mente. Esos centígrados de más (o de menos) que hacen que las cosas se vuelvan plásticas, moldeables.

Le debemos al odio mejores piezas de arte que al amor.

Soñar en una obra durante mucho tiempo es la única disciplina digna del artista.

Pulsar las cuerdas del corazón ajeno es tomarse demasiadas libertades con un instrumento cuya caja de resonancia no sabemos si está desvencijada.

Póngase cualquier objeto ­—así sea una obra de arte o un trozo de excremento— detrás de un telón, custodiado y bajo llave, y los hombres se arremolinarán intrigados. Póngase el mismo objeto sobre un pedestal, e inmediatamente se verá rodeado de animadversión y recelo.

¡Si la imposibilidad de hacernos cosquillas a nosotros mismos se extendiera al reino de las ideas, de modo que fuera imposible sentir alborozo ante las propias ocurrencias!

Lo que uno admira muchas veces en el arte es el talento para crear nuevas maneras de equivocarse.

Todos esos artista de lo efímero confían para sus adentros en que sus obras perdurarán en forma de leyenda.

También existe la tentación de ser odiados por el público.

Hay obras de arte que, como plantas de sombra, sólo prosperan al interior de la cabeza.

Los escombros suelen ser más bellos que las estatuas. Pero alguien que los ofrece como una nueva forma de arte se priva del placer de derribarlas.

En estos tiempos de reciclaje, las industrias más florecientes del arte serían una agencia de demoliciones y otra de saqueadores de escombros.

Inútil repetir que la percepción de la belleza se altera con los años. Pero que se contorsione violentamente justo de después de la cena parece un signo de nuestro tiempo.

Cada nueva generación vuelve más inmortal una obra con su desprecio.

Los nuevos molinos de viento contra los que ha de luchar el arte son su propio respeto ante los gigantes de la banalidad que él mismo ha edificado.

El arte ha sido reducido al gesto de mostrar una porción de lodo con guante blanco.

7 comentarios:

N. dijo...

Sr. Amara:

Me desilusiona encontrar que el dueño de lo que, a mi gusto, es la mejor editorial mexicana esté tan desilusionado con el estado actual del arte.

Sí, es un asco llegar a un museo y ver significantes totalmente desprovistos de significado. Y también es repugnante ver significado desprovisto de significante. ¿Pero no cree usted que todavía se puede lograr un balance entre los dos?

Quizás deberíamos dejar de pensar en Duchamp. El dadaísta más reconocido y también un dadaísta traidor. Pensar en el movimiento en sí...

En fin, no le puedo escribir aquí todo un ensayo. Además "no soy nadie" para decirle a usted lo que pienso. Pero quizás en esa mentalidad está uno de nuestros grandes problemas...

El punto es que, a veces, en momentos de ocio, leo su blog y encontrarme con estas dos entradas fue una gran desilusión.

Saludos.

María T. dijo...

Los absorbentes ojos de las moscas ven y se alimentan de mierda, las hordas se diría. Las abejas producen un exceso de miel, proceso mediante el que destilan veneno, sustancia de sustancia y parca que reservan para sí; morir voluntariamente lo pueden. El disfraz con el que agradecen a sí mismas: han obtenido el silencio del sol, honran ya sin fatiga al muerto, ritual fiesta ya siempre, que respiran, aire, nada casi. El instinto es neurosis, liberación de neurosis es el cambio, desaforado asesinato que se llega la muerte lenta. También se llaman fantasmas, mansión. Si el lenguaje fuera el indigesto mental y la palabra (es) revelación de luz o velocidad de dios, cuando la lengua se compagina a la forma, que es en y por el lenguaje, conciencia y voluntad patente, sea la caca del lenguaje (llamo liberación a la expulsión satisfactoria del detrito cuando el inteligible y digesta ha decodificado nutriente v.s. mierda) entonces, ojo: las moscas son lenguaje necio, regresan a la mierda y regresan. Hay una pequeña distinción en la reincidencia (neurosis) digestiva de las moscas con respecto a la de las abejas. A la abeja le basta su sentido ya en el sinsentido, el ajedrez completo, tautológicas blancas que deben ganar y el hemisferio opuesto; a las moscas… ¿no otro día, ya tan lejano, encontré en las moscas la visión evolucionada del esperma y el mensaje que dios tiene para el yo que se decodifica en la teoría del espejo doble y triple (y allí ya era la nada)? Juzgue por usted mismo… después de la nada está la…

J.G.R.

María T. dijo...

Por cierto, mi nombre no es María T.

N. dijo...

@ María T:

Te contesto con las palabras de Augusto Monterroso:

"La mosca invade todas las literaturas y, claro, donde uno pone el ojo encuentra la mosca. No hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema, una página, un párrafo, una línea [...] las moscas son Euménides, Erinias; son castigadoras. Son las vengadoras de no sabemos qué; pero tú sabes que alguna vez te han perseguido y, en cuanto lo sabes, te perseguirán siempre". Movimiento Perpetuo

El psicoanálisis llevado al clisé y un montón de palabras altisonantes no equivalen a una crítica y un análisis.

Luigi Amara dijo...

Señorita N:
A mi vez responderé citando a un autor. Dice Michel Houellebeq: “El arte contemporáneo me deprime; pero me doy cuenta de que representa, con mucho, el mejor comentario reciente sobre el estado de las cosas.” Lo único que añadiría es que cualquier comentario sobre ese arte tiene, en consecuencia, altas probabilidades de ser también deprimente. ¡Qué le vamos a hacer!

N. dijo...

Sr. Amara:

La cita que pone de Houellebecq es muy buena. Y lo que usted añade es muy importante.

Pero, arriesgándome ¿no cree que el arte contemporáneo es también la catástrofe necesaria para revelar la decadencia y posteriormente lograr que se construya algo sólido?

Muchas gracias por contestar mi comentario.

Saludos.

Two Of Us. dijo...

Yo trabajé con un artista plástico re famoso (re famoso en itálicas); descubrí que los artistas contemporáneos son micro empresas en un mercado que hace la oferta al mismo tiempo que la demanda. Sin mayor misterio, ¡pero pues eso lo podemos hacer todos! Sólo es cosa de esfuerzo, disciplina y constancia. Pero Arte, me parece que son contados quienes lo han conseguido. Y numeradas las piezas que lo logran.
La ilusión de la capacidad. Y la mentira del acierto en un estadio en que eso es irrelevante.
Cito a un autor que lo explica mejor:
Un ladrido sin fin contra el silencio, / que hoy recorre las calles / y al pasar lo acaricia.